domingo, 26 de enero de 2014

Interpretar no es como andar en bici. ¿O sí?

La entrada de hoy es una breve reflexión sobre una realidad con la que de vez en cuando me doy de bruces: Interpretar no es como andar en bici.

Pasé un año entero haciendo un curso de interpretación: solo teníamos clase 3 horas a la semana agrupadas en un mismo día, pero había que dedicar mucho tiempo a preparar las interpretaciones que haríamos en clase y, sobre todo, pronto nos dimos cuenta que para mejorar y lograr la progresión que se esperaba de nosotros para poder hacer prácticas antes de que finalizara el curso había que practicar si no a diario, sí con mucha frecuencia. La profesora nos proporcionaba el material que habíamos trabajado en clase para que siguiéramos masticándolo en casa.

El resultado de todo este este esfuerzo continuado fue que a final de curso habíamos adquirido una velocidad y una resistencia mental que nos permitía interpretar bastante más de media hora seguida (creo recordar) sin desfallecer. Por supuesto que las condiciones de clase no son comparables a las condiciones de una interpretación real, pero la base de velocidad y resistencia estaban ahí firmemente ancladas.

Habíamos «aprendido a interpretar» de la misma forma que un niño tras mucho esfuerzo logra «andar en bici sin ruedines» y volar solo, sin necesidad de que su madre o su padre le sujeten la bici y le vayan empujando por detrás desriñonándose.

Tras el aprendizaje inicial, un intérprete puede volar solo pero...

¿Y ya está, con esto ya estábamos preparados para abordar cualquier proyecto de interpretación el resto de nuestra vida, aunque pasemos por periodos de sequía interpretativa?  ¿Interpretar es como andar en bici sin manos, que una vez que aprendes ya nunca se olvida? ¿Es ponerse los auriculares, encender el micro y el discurso sale fluido y sólido sin aparente esfuerzo, siempre que venga respaldado por una buena labor de preparación?

¿Y con esto da por finalizado el periodo de formación y entrenamiento?
¿Es cuestión de coger el micro y dejarse caer cuesta abajo y sin manos?  


Mi opinión es rotundamente que NO.


Según mi experiencia personal, interpretar es casi tan ingrato como correr: puedes haber estado entrenando duro durante un año, que si lo dejas dos meses tus piernas se oxidarán considerablemente, y se requerirá un esfuerzo nada desdeñable (aunque, evidentemente, menor que si partiéramos de cero) para volver a recuperar la forma.

Lo mismo sucede con la velocidad a la que el cerebro procesa la información, la rapidez de respuesta y la resistencia mental: personalmente notaba que cuando estoy un periodo mayor 1 mes sin acercarme a la luz roja del micro (sin tener en cuenta las interpretaciones consecutivas, donde se trabajan otras habilidades) retomar el contacto cuesta, y en ocasiones me daba cuenta de que redunda en los resultados de la interpretación, he de reconocer. No me refiero a resultados desastrosos (¡tampoco te pases!) pero si a unos resultados peores de los que cabría esperar, especialmente cuando la interpretación es EN > ES, que curiosamente es la que mayor concentración me requiere. Y eso a pesar de la investigación y la preparación que siempre realizo de manera concienzuda para cada interpretación.

 ¿Solución al problema? 
Pues en mi caso no me queda otra que practicar. He visto gente que tras 2 años sin interpretar han agarrado el micro y el resultado ha sido excelente, pero uno tiene que ser consciente de sus puntos débiles como primer paso a poner remedio. En mi caso, tratar de interpretar un ratito (con 15 minutos basta) todos los días, lo que sea y sobre el tema que sea. La capacidad de preparar un tema desconocido y de zambullirme en mundos nuevos bajo presión y con plazos cortos la llevo siempre en la mochila, así que en mi caso se trata de mantener fresca la velocidad, la resistencia y la capacidad para dividir mi atención de manera equilibrada entre lo que escucho y lo que digo. Para eso, lo mismo da interpretar a Britney Spears que a un mandatario africano. Cuanto más y más variados sean temas, acentos y tipos de situaciones, mejor.

Hoy en día internet nos lo pone fácil. ¿Mis sitios preferidos? TED. com, un lugar lleno de discursos interesantes, rápidos y fantásticamente bien hilados....
TED.com, paradigma de las charlas bien hiladas

 y, como contrapunto, siempre está bien un discurso de algún político español que se haya dejado el hilo conductor en casa. En YouTube hay miles de ejemplos.
Políticos: siempre difíciles de interpretar, estupendos para practicar

¿Y vosotros, consideráis necesario practicar? ¿Conseguís hacerlo? Es bien cierto que cuesta hacerlo de manera continuada y que no siempre se logra cumplir objetivos. La ausencia de rutina en la vida de un autónomo dificulta la tarea.
Sin embargo, en mi caso hago más interpretaciones consecutivas que simultáneas, con lo que no es raro que haya periodos de varias semanas sin pisar una cabina, y he llegado a la conclusión de que el practicar regularmente es vital para lograr un resultado óptimo.


4 comentarios:

  1. Hola Esther.
    Me gusta tu comparación con las carreras, nunca lo había visto así y me parece muy acertado.
    Para aportari experiencia te comento que la interpretación es mi principal actividad profesional pero, como todos, sufro la sequía estival, así que al arrancar septiembre empiezo a interpretar en casa discursos de YouTube para engrasar la maquinaría porque de lo contrario no podría asegurar una buena calidad de interpretación.
    Un abrazo.

    Gabriel Cabrera
    www.gabrielcabrera.es

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    1. Gracias por tu comentario, Gabriel. Me alegro de no ser la única que se oxida con la falta de práctica. Y sí, YouTube es una mina... no hay excusas para no practicar. ¡A ver si coincidimos en cabina algún día! Un saludo desde Madrid.

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  2. Esa profesora tuya que te mandaba tarea ;)

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    1. Ya sabes lo agradecida que estoy a ESA profesora... :-)

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